violencia de género no es un juego es una realidad

 La Violencia de género no es un juego

Para nadie es un secreto que estamos atravesando por una crisis emocional que a venido afectando la familia y todos los entornos de relaciones humanas , la drogadicción, los factores psicológicos, estamos sumergidos en un mundo de confusión dónde nada es valorado, dónde no hay respeto por el otro, dónde quitarle la vida a alguien sale más barato que dialogar,  o perdonar. Examinar la violencia  de género no se trata de dejar de lado a los hombres en el país, ni de observar la situación desde una perspectiva en la que los principales involucrados son víctima-victimario. Lo que se busca en realidad es analizar la interacción entre hombres y mujeres y las representaciones de la identidad de ambos en un contexto de violencia.          Según la Asamblea de las Naciones Unidas en 1993 la expresión se establece como: ‘’todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o privación arbitraria de libertad, tanto si se produce en la vida pública o privada’'.                         

Tipos de violencias

Violencia física: Radica en causar o intentar causar daño involucrando golpes, rasguños, jaloneos y empujones; es más fácil de identificar porque suele dejar marcas en el cuerpo como moretones o heridas.
Violencia psicológica: Consta en provocar miedo y tristeza, a través de palabras hirientes con la intención de denigrar a la pareja. Este tipo de acciones producen en la víctima sentimientos de ansiedad, desesperación, culpa, temor, vergüenza, tristeza, además de baja autoestima. :
Violencia económica
 Consiste en lograr o intentar conseguir la dependencia financiera de la otra persona, se visualiza cuando solo el agresor es alguien que trabaja, teniendo un control sobre los recursos, impidiéndole acceder a ellos, invalidando la posibilidad de crecimiento laboral o educativo.
Violencia sexual: Conlleva a obligar o tener comportamientos con connotación sexual de manera forzada, sin consentimiento.



Medidas que puede tomar una víctima que esté sufriendo de violencia de género
Es importante tener en cuenta que la mayoría de las mujeres que están inmersas en la situación tienen miedo de denunciar, por ello se hace necesario comunicar la situación, ya sea a un familiar, o allegados que refuercen la red de apoyo y buscar acompañamiento psicológico que brinde el fortalecimiento de la salud mental con el fin de encontrar la ayuda idónea en los diferentes puntos de apoyo existentes

Análisis de este año 2023
Entre enero y mayo 2023 se reportaron 213 casos de feminicidios en Colombia

- Antioquia, Bogotá y Valle del Cauca los departamentos con más casos registrados.

- En el año 2022, 614 mujeres fueron victimas de este delito

- La procuraduría ha generado 4. 142 alertas de intervención en todo el país

- Llamado urgente a la sociedad y autoridades a proteger la vida e integridad de las mujeres.

Tristes porcentajes

A nivel global, se estima que 736 millones de mujeres -alrededor de una de cada tres- ha experimentado alguna vez en su vida violencia física o sexual por parte de una pareja íntima, o violencia sexual perpetrada por alguien que no era su pareja (el 30% de las mujeres de 15 años o más).Estos datos no incluyen el acoso sexual y algunos estudios nacionales muestran que la proporción puede llegar al 70 por ciento de las mujeres. Las tasas de depresión, trastornos de ansiedad, embarazos no planeados, infecciones de transmisión sexual e infección por VIH son más altas en las mujeres que han experimentado este tipo de violencia en comparación con las que no la han sufrido, así como muchos otros problemas de salud que pueden durar incluso después de que la violencia haya terminado.
La mayor parte de la violencia contra las mujeres es perpetrada por sus maridos o parejas íntimas o por parte de sus ex-maridos-parejas. Más de 640 millones de mujeres de 15 años o más han sido objeto de violencia de pareja (el 26% de las mujeres de 15 años o más).
De las que han mantenido una relación, casi una de cada cuatro adolescentes de 15 a 19 años (24%) ha experimentado violencia física y/o sexual por parte de su pareja o marido. El 16% de las jóvenes de 15 a 24 años han experimentado esta violencia en los últimos 12 meses.

Conclusión
La violencia de género es un problema profundamente arraigado en nuestras sociedades, trascendiendo fronteras culturales y geográficas. A lo largo de este ensayo, hemos explorado las diversas manifestaciones de esta problemática, desde la violencia física hasta la emocional y psicológica, y cómo afecta a personas de todas las edades, razas y estratos sociales.

Es evidente que la violencia de género no es un fenómeno aislado, sino que está intrínsecamente ligado a desigualdades históricas y estructurales entre hombres y mujeres. Las normas de género rígidas y los estereotipos perjudiciales han perpetuado actitudes que justifican y normalizan comportamientos violentos. Sin embargo, es alentador ver cómo en las últimas décadas ha surgido un movimiento global en contra de esta injusticia, con valientes voces que exigen un cambio cultural y legal.

La importancia de abordar la violencia de género desde una perspectiva holística no puede subestimarse. No se trata únicamente de sancionar a los perpetradores, sino de implementar programas de educación y concientización desde edades tempranas. La promoción de relaciones basadas en el respeto mutuo y la igualdad es esencial para desmantelar las bases sobre las cuales se sostiene la violencia de género.

En un mundo cada vez más interconectado, es crucial que gobiernos, organizaciones no gubernamentales y la sociedad en su conjunto trabajen en colaboración para erradicar este flagelo. La implementación de leyes efectivas y el fortalecimiento de los mecanismos de denuncia son pasos fundamentales, pero deben ir acompañados de una transformación cultural profunda.

En conclusión, la violencia de género es un problema arraigado pero no insuperable. Requiere una respuesta colectiva y firme, basada en la educación, la empatía y la acción. A medida que cuestionamos las estructuras de poder desequilibradas y desafiamos las actitudes discriminatorias, estaremos un paso más cerca de construir un mundo donde todas las personas, independientemente de su género, puedan vivir libres de violencia y disfrutar de igualdad de oportunidades.